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Salvadoreños frente a la cima del Mundo

March 22, 2019


Liss fue la primera latinoamericana que conocí cuando llegué a Taiwán hace dos años,  ella y su esposo Luis son salvadoreños  y actualmente uno de sus  proyectos de vida es conocer Asia y el mundo, logran ajustar días libres y viajar con bastante frecuencia. Ambos son amantes del senderismo y emprendieron hace algunos días una aventura maravillosa y digna de admirar.

 

 



Todos conocemos historias de los famosos escaladores profesionales que tienen como su gran objetivo llegar a la cima mas alta del planeta, el Monte Everest.  Pero  hay otros valientes, miles de personas que año con año toman la decisión de llegar lo más cerca posible de esta montaña y verla frente a frente. Liss y su esposo son dos de ellos,  se  prepararon por semanas para llegar al conocido Campo Base del Monte Everest.

 
Ubicado en el sector sur del Everest en Nepal,  este es uno de los dos campos base - el otro se encuentra del lado del Tibet-  que sirven como campamento de los escaladores en su ascenso y descenso del monte.  Este se ubica a una altura de 5364 metros y llegar hasta ahí es un reto enorme para cualquiera de nosotros al tener que lidiar con el mal de altura, la presión, la falta de oxigeno, el frío extremo y caminatas extenuantes.

Liss nos cuenta que la idea de este viaje fue un sueño de su esposo y que ella decidió apoyar para hacerlo realidad.

“Mi esposo es un aficionado a la  lectura. Luego de leer muchos libros sobre Marco Polo y en especial Alejandro Magno, soñó con la idea de hacer un viaje en el que pudiéramos sentirnos como ellos se sintieron en aquella época. Caminar por largas horas a diario en la cordillera del Himalaya en condiciones extremas  me pareció un reto increíble para los dos, hacer algo que muchos no se atreverían a hacer o que muchos dirían que es imposible, llegar a la base de la cima del mundo y cargar orgullosos la bandera de nuestro país”


La preparación física pero sobretodo metal para asumir este reto iba un poco mas allá del estilo de vida saludable que llevan en su día a día y sus experiencias en caminatas anteriores, así que debieron asesorarse muy bien para ponerse a punto fisicamente. Liss afirma su esposo siempre estuvo mentalmente listo y que ella solamente pensaba en dar lo mejor de si para cumplir con el objetivo.

“Durante un mes y medio incrementamos nuestros ejercicios en el gimnasio, entrenábamos 6 días a la semana, incluyendo 4 horas de boxeo semanalmente, mucho cardio en escaladoras o caminadora con nivel máximo de inclinación, haciendo HIIT y también entrenamiento con pesas”

El “trekking” hacia el campo base consistió en doce  días, ocho de ascenso con dos días de descanso para aclimatación y posteriormente cuatro días  de descenso. Hubo momentos muy difíciles donde ella tuvo que poner a prueba su fuerza interior para no desistir.

“El segundo día fue muy agotador pues subimos casi mil metros en ocho horas y la mayoría fue cuesta empinada. La parte más complicada fue cuando caminamos bajo una tormenta de nieve a -20 grados centígrados porque además del viento y del frío, la visibilidad era muy baja. El octavo día,  además de estar a 5 mil metros, caminamos sobre la nieve, bajo el sol que no nos dejaba ver  al reflejarse en la nieve y nos quemaba, la nieve había cubierto el camino y la capa era tan gruesa que  hacía más difícil el caminar. Estábamos agotados, caminamos aproximadamente 10 horas.

 

 

 

 

"En un momento me sentí completamente sin energía que si me sentaba a descansar me quedaba dormida. Eso si, una vez regresamos después del campo base, me sentía muy feliz, sentía mis pulmones y mi corazón más fuerte. Cuando ascendíamos pensaba que nunca iba a volver a hacerlo, cuando veníamos descendiendo pensaba que lo iba a extrañar y que quería regresar"
 

 

Al llegar a los hoteles, el descanso también era bastante complicado, las construcciones ahí son básicas  ya que los materiales son transportados únicamente por personas o animales, los yaks, así que resguardarse del frío también era una lucha constante.


“En los hoteles encendían la chimenea a las 5 de la tarde  y duraba lo máximo dos horas pues se quedaban sin leña o excremento de Yak , que era con lo que la encendían. La altura nos afectaba mucho,  hacer cualquier actividad como por ejemplo ponernos los zapatos era agotador y a la hora de dormir nos costaba respirar.  Dormíamos con sleeping bags, con toda nuestra ropa, chaquetas para el frío puestas y aún así sentíamos que nos congelábamos”

 

Como lo vemos en documentales y películas los sherpas o guías son los ojos de quienes asumen estos retos, su seguridad está practicamente en sus manos. Liss y Luis encontraron en su guía un amigo  con quien hicieron química desde el momento en que se conocieron.

 

"Definitivamente Dios nos puso al mejor. Cuando lo conocimos en el aeropuerto de Lukla, nos esperaba con un cartel con nuestros nombres y estaba al revés. Nos costó encontrarlo y al darnos cuenta nos dio tanta gracia y desde ahí supimos que la íbamos a pasar bien. Dipak,  a quien ahora consideramos nuestra familia y amigo, simplemente hizo con nosotros más de lo que debía. Nos cuidó, apoyó, animó, y ayudó en todo momento. Siempre fue muy atento y buscaba  lo mejor para nosotros”

 


 

"Comenzamos nuestra travesía desde Taiwán a media noche. Nuestra primera parada fue Malasia (aproximadamente 3 horas 30 minutos de vuelo) ahí esperamos 3 horas para nuestra conexión hacia Kathmandú, capital de Nepal (4 horas y 30 minutos). Pasamos la noche en Kathmandu y al día siguiente a las 6 de la mañana volamos hacia Lukla (aproximadamente 30 minutos de vuelo) desde donde empezamos nuestro reto"


 

 

 

 


A su regreso a Katmandú se sometieron a un chequeo médico de rutina, donde ella fue tratada por deshidratación pero afortunadamente nada de preocupación, las secuelas de la aventura  quedaron en la piel lastimada, sobre todo la del rostro.

Culminaron así lo que ella describe la experiencia más extrema de sus vidas  de la que  aprendieron a sentirse mas fuertes y capaces de lograr cualquier objetivo y superar cualquier obstáculo.

“En este viaje viví demasiadas cosas por primera vez,  mis emociones llegaron al máximo:  el cansancio, la alegría de haberlo logrado, incluso las ganas de llorar en algún momento,  todo fue extremo y por todo eso será algo que siempre recordaré. Ahora sentimos que podemos lograrlo todo. Nos sentimos más fuertes y con ansias de asumir más retos juntos".

Ahora los salvadoreños planean su próximo viaje, las opciones son Islandia o bien otro país del sur de Asia.

 

Nombre completo: Liss Nieto

Nacionalidad: El Salvador
Residencia: Taiwán
Instagram: @nieto_liss

 

 


 

 

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